LA NIÑA QUE CAMINABA PARA ATRÁS (Bartolomé de las Casas)

 


LA NIÑA QUE CAMINABA PARA ATRÁS


 Hace muchos años contratamos a una joven muy humilde y tímida para ayudar en casa.

 Cada vez que la llamaba respondía: —Mande, señora. 

 Y cuando terminaba de escuchar lo que le pedía, se retiraba sin darme la espalda, caminando hacia atrás.

 Aquella actitud me impresionó profundamente. 

Sentí que se veía a sí misma como alguien de poco valor. 

Entonces un día le hablé con cariño y le dije que era una persona útil, importante y necesaria; que yo la necesitaba y que valía mucho. 

 Con el tiempo se volvió más alegre y feliz. 

Mis hijos jugaban con ella y aún hoy la recuerdan como "la niña que caminaba para atrás".

 UNA REFLEXIÓN

 Este recuerdo volvió a mi memoria al leer sobre Bartolomé de las Casas. Me hizo pensar en la importancia de reconocer la dignidad de cada ser humano, especialmente de quienes han aprendido a sentirse pequeños o inferiores. 

 MIS INQUIETUDES

 ¿De dónde nace esa humildad tan extrema que lleva a una persona a sentirse menos que los demás? ¿Cómo podemos ayudar a otros a descubrir su propio valor? 

 MIS PREGUNTAS ¿Quién fue realmente Bartolomé de las Casas? ¿Qué experiencias lo llevaron a defender con tanta fuerza la dignidad de los pueblos indígenas? ¿Por qué su nombre sigue siendo recordado después de tantos siglos?


Bartolomé de las Casas (1484-1566) fue un fraile español que llegó a América poco después de los viajes de Cristóbal Colón


Al principio participó del sistema colonial de su época, pero al contemplar el sufrimiento de los pueblos indígenas experimentó un cambio de conciencia muy profundo. 

Dedicó gran parte de su vida a denunciar abusos y a defender que los indígenas eran seres humanos con la misma dignidad y derechos que cualquier europeo. 

Sus escritos, especialmente la Brevísima relación de la destrucción de las Indias, causaron gran impacto.

Era un hombre polémico, apasionado y obstinado. 

No resolvió todos los problemas de su tiempo, ni estuvo libre de errores, pero tuvo el valor de enfrentarse a poderosos intereses para defender a quienes apenas tenían voz. 

Quizá por eso su recuerdo sigue vivo. Al leer la anécdota que cuenta de aquella joven, pensé que usted reaccionó de una manera parecida, aunque en una escala mucho más pequeña y cotidiana: vio a una persona que no se reconocía valiosa y trató de recordarle que lo era.


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